viernes, 11 de marzo de 2011

Continúa Film & Cook con Mey Hofmann

Cocina y cine para el alma

Aymara Arreaza R.
Especial desde Barcelona, España,
para Textos en su tinta


“La gente se llena la barriga con mierda: pasta, pescado frito, hamburguesa, pizza, todo a base de congelados y frituras. Debemos ofrecerles comida para el alma.” Semejante sentencia la grita el chef que Zinos, protagonista de Soul Kitchen de Fatih Akin (2009), contrata para que lo sustituya en la cocina.

En el centro Zinos rodeado de sus compañeros de vida, soul y cocina.
El chef sentencioso es el portador del cuchillo (extremo derecho)

En la odisea que Zinos interpreta, el negocio de la restauración es mostrado como una guerra de obstáculos: menú, limpieza, tecnología, personal y, sobre todo, la demanda del público. La película se desarrolla como una comedia que le sabe sacar partido a las dificultades de las exigencias absurdas de un cliente que pide gazpacho caliente, o a gente que prefiere los platos malos conocidos que los buenos por conocer. Sin embargo, más allá de las buenas escenas y de la fotografía del arte de cortar bien las verduras y de servir con gracias un plato, la película divaga entre varias historias de amor que poco le aportan a la trama principal. Lo bueno, digamos la novedad, que el festival Film & Cook nos ofrece a los espectadores es conocer cómo ve un chef una película que trata sobre cocina: en este caso, Mey Hofmann, dueña de la escuela y restaurante Hoffman, que cuenta con una estrella Michelín (Ver).

Mey Hofmann conversando con el público

Mey, al igual que el chef que en Soul Kitchen aconseja a Zinos, cree que hay que aligerar todos los tipos de comida y dar valor a los sabores y productos. Además, hay que saber fusionar la tradición culinaria con todas las innovaciones, pero sin perder el fondo. Comentaba Mey, mientras respondía preguntas durante su presentación, que el trabajo de un buen restaurante (y el de ella especialmente) es procurar a través de sus platos el recuerdo de los sabores de la tradición mediterránea.

Mey Hofmann en acción

Mey pasó de lo teórico a lo práctico y puso manos a la obra: hizo una demostración de su manera de cocinar. Creó un postre inspirándose en la película, por lo que decidió llamarlo “Soul Kitchen dessert”. Los ingredientes: mascarpone (hecho con leche, nata, agua y azúcar), manzana y crumble (hecho con harina, mantequilla, sal gris, azúcar, almendra y canela).

La presentación del postre fue, sin duda, lo más original que hizo Mey, señora de la cocina que lleva más de veintiocho años frente a los fogones, y que recordó que el boom de la gastronomía empezó en los años setenta, aunque no es sino hasta fechas más recientes cuando el arte culinario ha tenido tanto auge. Mey ha tenido la suerte de desarrollar una trayectoria que le obliga a mantener sus orígenes sin desestimar la creatividad e innovación.




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